Otro Año Celebrando el Día Internacional del Yoga: Una Perspectiva Más Profunda

Señores, hacemos yoga y ni nos damos cuenta…

Yogas citta vritti nirodha”
“El yoga es el control de las fluctuaciones de la mente”

Una vez escuché a un señor muy mayor en India decir: “El yoga funciona incluso si no crees en él”. Y cuánta razón tenía.

Hoy, en este nuevo Día Internacional del Yoga, celebro no solo la práctica, también celebro todo lo que esta disciplina milenaria me ha regalado a lo largo de los años. Mi relación con el yoga ha cambiado. Ya no busco solo posturas espectaculares ni mayor flexibilidad física. De hecho, honestamente, en lo físico he retrocedido bastante en flexibilidad. Pero lo que he ganado en flexibilidad mental ha transformado por completo la forma en que transito este bello viaje que llamamos vida.

Alguien dijo una vez que “el mundo es malo”. Yo prefiero decir: el mundo ni la vida son malos. El reto somos nosotros, las personas que lo habitamos, y que podemos hacerlo más o menos llevadero. El yoga nos da cientos de herramientas para hacer este viaje más bonito, consciente y ligero.

Nunca hablo del yoga físico como “la gran cosa”. Lo que realmente me sorprende y me enamora es el trabajo mental que hay detrás. A través de la práctica consciente y la filosofía de vida que sostiene esta tradición milenaria, cuando tomas lo que te hace bien, los beneficios son increíbles.

Pero como todo lo rico de la vida, requiere tiempo, paciencia y, sobre todo, ausencia de apego.

La tarea pendiente: el apego

En este Día del Yoga quiero hablar de algo que observo como una de las mayores cargas energéticas que llevamos: el apego.

Apego a cómo deberían ser las cosas. Apego a ciertas personas. Apego a la dopamina, a la adrenalina, a la validación. Apego a respuestas, a mensajes, a silencios que interpretamos.

Estar pendiente de llamadas, de si respondieron o no, de si nos siguen queriendo… ¿Qué disparate es ese? ¿Dónde quedó la dignidad, el amor propio y el autorrespeto?

Personalmente me molesta rellenar huecos. Recientemente le comenté a un buen amigo que conocí en India lo mucho que admiraba su forma elegante de comunicarse: clara, honesta, sin dejar espacios vacíos ni preguntas sin resolver. Esa madurez hace que la amistad sea ligera y agradable. Sabes qué esperar. Y cuando no puede responder en el momento, lo comunica con respeto.

Eso es lo que quiero cultivar.

Y sí, gran parte de nuestras conversaciones giran alrededor del apego… (espero no estarme apegando demasiado a su forma de ver la vida, jeje).

Lo que dicen las escrituras del yoga

En los Yoga Sutras de Patanjali, el apego está claramente identificado como una de las causas principales de sufrimiento.

Los Kleshas (las cinco aflicciones mentales) son:

  • Avidya (ignorancia)
  • Asmita (ego)
  • Ragael apego (atracción hacia lo que nos produce placer)
  • Dvesha (aversión)
  • Abhinivesha (miedo a la muerte)

Raga es esa inclinación que nos hace aferrarnos a las experiencias placenteras, creyendo que nuestra felicidad depende de ellas.

Por otro lado, Patanjali nos ofrece la medicina:

  • Aparigraha (el quinto Yama): no posesividad, no acumular, no aferrarse. “Cuando se está establecido en Aparigraha, surge el conocimiento del nacimiento pasado, presente y futuro” (Yoga Sutra 2.39). Al soltar el apego, entendemos el propósito de nuestra existencia.
  • Vairagya (no apego o desapego): “El dominio se alcanza cuando, incluso ante los objetos placenteros vistos u oídos, no surge sed alguna” (Yoga Sutra 1.15).

La práctica constante (Abhyasa) junto con el Vairagya es la combinación que nos lleva a aquietar la mente (Yoga Sutra 1.12).

El yoga no nos pide que no amemos ni que no disfrutemos. Nos invita a amar y disfrutar sin aferrarnos tanto que nos cause sufrimiento cuando las cosas cambien (porque siempre cambian).

Mi invitación este Día del Yoga

Practica las posturas, sí. Respira conscientemente, sí. Pero sobre todo, observa dónde estás apegado.

Observa cuándo tu paz depende de un mensaje, de una aprobación, de una expectativa. Y poco a poco, con gracia y paciencia, suelta.

Porque el yoga no es solo doblarte. Es aprender a fluir con la vida tal como es.

Feliz Día Internacional del Yoga.

Que este año sigamos soltando lo que ya no nos sirve y abriendo espacio para lo que realmente nos nutre.
Adiós!

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