2025 Un año de viajes, aprendizajes y vida en movimiento

Pocas veces hablo aquí, en el blog, de los viajes en sí. De los destinos, de los nombres exóticos o de los kilómetros recorridos. Y no es porque no sean importantes, sino porque para mí siempre han sido el medio, no el fin.

Cada lugar que pisamos, cada trayecto, por remoto o cotidiano que parezca, me enseña algo de la vida todos los días. Sobre la paciencia, la simplicidad, el desapego, el silencio, la gratitud… y también sobre todo aquello que aún necesito aprender.

He aprendido mucho en estos años viajando sin pausa, sí.
Pero si algo tengo claro es que me queda todavía mucho, muchísimo más por aprender. Y eso me gusta. Nos mantiene humildes, despiertos y en movimiento.

Seguimos en el camino.
Felices.
Abiertos a recibir.
Y también a dar.

Este 2025 fue intenso, profundo y, una vez más, lleno de momentos que nos recordaron que la vida no se mide en productividad. Para nosotros se goza en experiencias que dejan huella.

Por lo cual, aquí comparto nuestro 4to año, es un recap, pero también es una forma de volver a sentirlo por si se nos olvida lo afortunados que somos y agradecemos más.

Enero 2025

Comenzamos el año en Melbourne, Australia, y casi sin darnos cuenta ya estábamos preparando una de las aventuras más especiales hasta ahora: la Polinesia y Melanesia. Cinco países, muchos vuelos, mucha logística… y mucha incertidumbre al inicio.

El 2 de enero arrancó oficialmente nuestro viaje por el Pacífico Sur, comenzando por Tonga. Un país lejano no solo geográficamente, sino también en su forma de entender la vida. Ritmo lento, familia y tradición en el centro, domingos donde todo se detiene (excepto la iglesia) y una calma que, al principio, desconcierta… y luego abraza.

Tonga no fue amor a primera vista, pero nos enseñó algo valioso: no todos los lugares vienen a deslumbrar, algunos vienen a bajar el volumen.

Yo tenía una fiebre laaaaaarga y dolorosa, por lo cual fue el lugar perfecto para hacer cable a tierra.

Fiyi y las Yasawa Islands

De Tonga volamos a Fiyi, y ahí sí… el flechazo fue inmediato. Las islas Yasawa fueron, sin exagerar, pura magia. Una cadena de pequeñas islas rodeadas de agua turquesa real, no de catálogo.

Poco turismo, homestays familiares, alojamientos sencillos pero con ubicaciones imposibles de mejorar. Dormir prácticamente sobre la arena, despertar con el sonido del mar y recordar que el lujo muchas veces no tiene nada que ver con estrellas, sino con presencia.

Febrero 2025

Tras unos días tranquilos en la isla principal de Fiyi, llegó uno de los destinos más desafiantes del año: las Islas Salomón.

Honiara nos recibió con un pequeño choque cultural. Poca infraestructura turística, planificación complicada y una sensación de estar lejos… muy lejos de todo. Pero justo ahí estuvo el regalo.

Pasamos días en Malaita, en las montañas, donde solo pasa un pickup al día como transporte público, y también en Guadalcanal, en una sencilla alojamiento frente al mar. Vida simple, sin adornos, pero profundamente real.

Después llegó Vanuatu, otro de esos lugares que te recuerdan que la comodidad no siempre es sinónimo de felicidad. Dormimos en bungalows sin electricidad, con ducha exterior, snorkel frente a casa y un silencio que lo decía todo. Vistas de esas que llaman “Million Dollar View”, pero sin el precio de un millón.

Marzo 2025

Regresamos a Fiyi, esta vez a las islas Mamanuca. Más turísticas que las Yasawa, sí, pero igualmente bellas. Snorkel, kayak, playas infinitas y esa sensación constante de estar exactamente donde debes estar.

Y entonces llegó Samoa.
Uno de los grandes regalos del año.

Dormimos en fales, estructuras abiertas frente al mar, sin paredes, con una brisa constante y el sonido del océano como banda sonora. Diez noches, cinco fales distintos, y una forma de dormir que te reconecta con algo muy básico: la naturaleza no es algo de lo que protegerse, es algo con lo que convivir.

Desde Samoa volamos a Hawái, solo 24 horas, pero suficientes para un road trip intenso y revelador.

Abril 2025

Después de dos años, volvimos a la República Dominicana. Tiempo de familia, amigos, actualizaciones, hoteles, cambios… y también de redescubrir lugares como Las Galeras, que nos sorprendió gratamente.

Punta Cana ocupó gran parte del mes, esta vez viviéndola desde otro ángulo, más cotidiano, más cercano al mar y menos acelerado.

Mayo 2025

Mes de visitas a resorts en Punta Cana, explorando novedades y cambios en la industria hotelera. Un mes profesional, pero también de observación: cómo evoluciona el turismo, qué se gana y qué se pierde en el camino.

A finales de mes, vuelo a Europa. Bruselas, y luego un precioso viaje nocturno en tren hasta Dresde. Volver a casa siempre mueve algo por dentro.

Junio 2025

Comenzamos el verano europeo en Suiza, frente al lago de los Cuatro Cantones. No siempre hizo buen tiempo, pero el paisaje compensaba cada día gris.

Luego llegó Marruecos. Marrakesh nos sorprendió. Turística, sí, pero auténtica, viva, caótica y fascinante. Los zocos, los colores, los aromas, las conversaciones. Y el sur de Agadir, más simple, más local, más silencioso.

Julio 2025

Mes tranquilo, de hogar, de pausa. Solo una pequeña escapada al Erzgebirge, caminando entre Alemania y República Checa. A veces no hace falta ir lejos para respirar distinto.

Agosto 2025

Agosto fue un mes muy distinto al resto del año. No hubo islas, ni largos desplazamientos, ni cambios constantes de escenario. Agosto fue hacia adentro.

Durante este mes estuve en India, inmersa en mi formación de yoga de 200 horas. Un entrenamiento intenso, profundo y transformador, no solo a nivel físico, especialmente mental y emocional.

India no te permite quedarte en la superficie. Cada día era una invitación (a veces suave, a veces incómoda) a observarme con más honestidad: mis hábitos, mis resistencias, mis miedos, mi cuerpo, mi respiración. No fue un mes “fácil”, pero sí muy revelador.

Las jornadas eran largas, el cuerpo cansado, la mente cuestionándose muchas cosas… y aun así, o quizás por eso mismo, fue uno de esos periodos que dejan huella. Aprendí sobre asanas, pranayama, filosofía, meditación, pero también —y esto es lo más valioso— aprendí a escuchar más y a reaccionar menos.

Este entrenamiento llegó en el momento exacto. No como una pausa del viaje, sino como una forma distinta de viajar: sin moverme demasiado, pero moviéndolo todo por dentro.

Agosto no fue espectacular hacia afuera.
Fue profundamente transformador hacia adentro.

Septiembre y Octubre 2025

Por segunda vez, Mauricio.

Nos quedamos casi dos meses y eso, cuando llevas años moviéndote, lo cambia todo. Aquí no veníamos a correr ni a sumar lugares. Veníamos a vivir.

  • Bajar el ritmo.
  • Dormir sin alarmas.
  • Cocinar.
  • Caminar sin prisa.
  • Volver a una rutina sencilla.

Recibimos amigos. Compartimos conversaciones largas, silencios cómodos y risas sin agenda. Cuidamos una casa, animales y una vida tranquila. Y en ese cuidar, algo dentro también se fue ordenando.

Aquí tuve la oportunidad de profundizar en mi práctica de yoga y en el trabajo mental. Sin presión, sin horarios rígidos, sin exigencias externas. Justo lo que necesitaba después de India. Mauricio fue el espacio para asentar, integrar y darle forma a todo lo aprendido durante el entrenamiento. Lo que en India fue intenso y removió, aquí se volvió más claro, más estable, más propio.

Hubo mar, caminatas, algo de SUP… sí. Pero sobre todo hubo presencia.
Menos ruido.
Más conciencia.

No siempre viajar significa moverse.
A veces viajar es quedarse.
Y aprender a habitar lo aprendido.

Noviembre 2025

Boda en Goa, India. Tradiciones, celebraciones, colores y una India distinta a la que muchos imaginan. Más calmada, más amable, más cercana.

De ahí, escala en Singapur, y rumbo a Nueva Zelanda.

Diciembre 2025

Cerramos el año en Nueva Zelanda, comprando nuestro propio campervan y comenzando una nueva etapa sobre ruedas. Montañas, ríos, lagos, aventuras en kayak y canoa, y la certeza de que el viaje continúa.

Highlights 2025

Si tuviera que quedarme con algunos momentos clave:

  • Las islas Yasawa en Fiyi
  • Dormir en fales frente al mar en Samoa
  • Mi entrenamiento de yoga en India
  • Visitar la familia y los amigos
  • Los mercados de Marrakesh
  • La boda y las tradiciones en Goa

Mi Top 10 aprendizajes del 2025

Mientras repasaba mi diario y reflexionaba sobre todo lo que viví este 2025, fui destacando los momentos, pensamientos y experiencias que más me marcaron. De todo eso, surgió este Top 10 aprendizajes de vida que quiero compartir, porque creo que algunas de estas lecciones pueden resonar con otros también:

  1. Aprendí a no generalizar: cada persona, cultura y experiencia merece ser vista con ojos nuevos.
  2. Aprendí a vivir las experiencias por mí misma y a no dejarme llevar por prejuicios ajenos.
  3. Aprendí a escuchar más y hablar menos; muchas respuestas llegan cuando realmente escuchas.
  4. Aprendí a no dar sugerencias ni ideas si no me las piden: el respeto también vive en el silencio.
  5. Comprendí que cada persona vive y entiende la muerte de manera distinta y que, en algunos casos, la muerte puede ser el mayor alivio frente al sufrimiento.
  6. Aprendí que, a nivel espiritual, no estamos evolucionando y que mientras más tecnología tenemos, más retrocedemos. Siguen las guerras, la discriminación, la violencia, el clasismo y el racismo; y solo el trabajo interno consciente nos da un poco de luz en este mundo caótico.
  7. Aprendí que estoy lejos de ser tan humilde como creía y que aún necesito trabajar mis ganas de querer ser vista. Hoy ya lo tengo a la vista y estoy trabajando conscientemente en ello.
  8. Aprendí que viajar no te cambia la vida, te la revela, y que vivir en movimiento también es una forma profunda de estabilidad.
  9. Aprendí que, aunque el mundo anda de pies para arriba, aún hay personas que se levantan con la ilusión de aportar luz, amor y conciencia.
  10. Aprendí que confiar en mi intuición, soltar la necesidad de tener la razón y hacer trabajo interno son las herramientas que realmente me acercan a paz y plenitud.

Bonus: Ninguna religión es mejor ni peor que otra. Cada persona es libre de elegir su propio camino espiritual, y debe asumir la responsabilidad de dónde deposita su fe. Respetar el camino de los demás y cultivar la propia conciencia es lo que realmente nos guía hacia crecimiento y paz interior.

Lo mejor a lo que podemos aspirar es a ser buenos seres humanos y eso es suficiente. 

klk con el 2026

Seguimos en Nueva Zelanda unos meses más. Hay Cook Islands en el horizonte, quizás Tahití, seguro República Dominicana, Europa… y quién sabe qué más.

Los planes siguen siendo flexibles.
La actitud, clara.

Entonces

2025 volvió a recordarnos que no hay que correr, que no todo se controla, que la vida se vive mejor cuando se observa, se siente y se agradece.

No hay cansancio de viajar.
Hay ganas de seguir aprendiendo.

Gracias por estar, por leer, por acompañar este camino que no es perfecto, pero sí profundamente real.

Seguimos 🤍

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